Veinticinco de enero de dos mil trece. Y yo castigada por carnavales. No pienso contar por qué me ha pasado, pero puedo asegurar que no es para nada justo. Más aplicada y casera no te la puedes encontrar y encima para diez días al año que salgo y me castigan siete. Pues voy aviada. Pero bueno, mi madre me ha asegurado que mi padre quiere castigarme un día de teatro, y como voy tres no me afecta tanto. Al principio con solo pensar que no iba a salir el sábado, el domingo o algún día así importante casi me da un infarto. Si os digo encima que del perreón que he cogido me he puesto los ojos como dos tomates colorados y ahora tengo que ir por la calle como un sapo, con los ojos saltones. Bueno, esperamos que después de la ducha que me voy a dar pueda mejorar un poco mi aspecto. Que hoy, es el único día del fin de semana que voy a salir, así que tengo que lucirme bien. Aunque tampoco es que nadie me vaya a mirar, pero por ilusionarse con ello tampoco pasa nada. Y cambiando de tema: Ayer cantó el hombre que cada año me enamora aún más: Tino Tovar. Tiene una pluma absolutamente alucinante. Ojalá yo fuera capaz de escribir como lo hace él y poder abrir así mis pensamientos, mis sentimientos y mi corazón a todos, para que mi fachada de dura, feliz y pasota cambiara un poquito. Siempre soy la que no sufre, la que no tiene nada... pero no es cierto. Hasta las personas más fuertes necesitan un abrazo de vez en cuando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario