Hoy es un día frío de invierno en el que esta loca transeúnte necesita un tiempo para pensar. Ese chico, el que realmente me gusta: Marcos, sigue ahí pero no intenta nada y yo sinceramente estoy cansada de mirarle sin que me dé soluciones a nada. El de los carnavales, que es Iván, para qué nos vamos a engañar, ni siquiera he hablado una vez con él, así que tampoco me veo mucho futuro. Y ahora me ha surgido uno nuevo... Uno que me llama "feita" a todas horas y que dice que le gusto. Entonces ¿qué hago? ¿Me dejo llevar por la cabeza y un poco por lo cachonda que me pone cuando me dice que se quiere liar conmigo? ¿O sigo enamorada de un par de tíos que ni siquiera se lanzan a hablar conmigo? Por ahora me estoy decantando más por la opción 'a', aunque no sé por cuanto tiempo. En estos instantes, me dedico a seguirle el rollo a la cabeza sin insistir demasiado, y esperando a que algún día, Marcos e Iván decidan que quieren formar parte de mi. Hasta ese momento seguiré pasando las tardes con el correcto y soñando con imposibles.
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