Maldito y horroroso lunes, como todos. Lo único que lo arregla es que por fin se han pasado las peores horas del principio de semana: Las seis horas del instituto. En serio, esto es un completo horror. Los lunes: El agobio de no haber estudiado, el agobio de no tener el pelo bien peinado, el agobio... Puf, maldito lunes. En cambio, hoy ha sido un lunes que realmente en comparación con otros que he tenido, no ha estado del todo mal. La desilusión ha llegado cuando me he visto en el espejo de mi casa y me he percatado de que mi pelo daba un exagerado asco, hasta el punto de entender porque ningún tío se me acerca. Y diréis: 'Seguro que no es para tanto.' Os aseguro que si es para tanto, es para coger y planear un perfecto suicidio. Lo único que me salva el día es que luego, tengo que entrenar, y allí es cuando me relajo completamente, es gloria. Y volviendo al tema del lunes, mi pensamiento ha estado entre: Si pasaré mucha vergüenza cuando tenga que bailar en la cabalgata de carnaval, En como controlar mi tiempo para que pueda ir a todas esas excursiones que he planteado sin cabeza para el segundo trimestre y En saber si esta tarde/noche veré a algunos de los cientos de tíos del pueblo que me causan impresión y en ese caso, con qué sonrisa ridícula les deleitaré. Por lo tanto, mi aburrida y absurda vida continúa como siempre en un estado de tránsito del cual no estoy segura si saldré algún día, aunque me queda una mínima esperanza porque si no entonces sí que tendría que plantearme lo de una muerte segura... Por lo tanto, aunque se que nadie me lee, ni siquiera he publicado el blog en otras redes sociales ni nada, les deseo a todos aquellos que se sienten con la mierda hasta el cuello, que naden en ella, que aunque a veces parezca demasiado densa, puedes subir a la superficie y dejarte llevar. Feliz indeseado y putrefacto lunes.
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