Hoy, escribo con un dedo de menos y aún así, tengo ganas de hacerlo debido a la poca perfección de mi anterior entrada. Estaba cansada y sin inspiración, que conste. Mi vida sigue avanzando y sigue igual. De hecho, no ha cambiado desde hace 16 años. Monótona, simple y desilachada. Necesito encauzar mi vida de alguna manera. Por ahora, lo que me guía es el voleibol y mis amigas. Son ambas cosas las que hacen que me levante cada día con ganas de seguir. Son las que hacen que espere un momento del día con ansia. Así que estoy deseando que llegue el fin de semana por dos cosas: Tengo un partido y más tiempo para estar con mis amigas. Encima estoy también ansiosa por una fiesta en condiciones, un botellón, hablando claro. Necesito alcohol para calmar mi ansiedad. No es la ansiedad conocida como enfermedad literal, si no ansiedad de ganas de algo. Y así estoy yo ahora mismo: Con ganas de cambiar, de dejar la rutina a un lado aunque sea por un par de dias y así poder estar con la gente que me quiere y me valora de verdad, porque son ellos los que se merecen mi tiempo. Es algo que he aprendido hace poco y me alegro de haberlo hecho, puesto que desde ese momento veo la luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario